Señor, yo quiero acompañarte con mi oración en este período de cuaresma. Abre mi inteligencia y mi corazón a la luz de tu gracia y de tu amor. Dame un corazón sencillo y humilde como el tuyo para no encerrarme en la soberbia y en el egoísmo. Dios mío, yo te reconozco como el Único que da valor y sentido a mi vida. Te pido por cada uno de mis familiares y amigos para que les regales una fe viva, operante y luminosa.
Jesucristo ayúdame a ser manso y humilde de corazón y no permitas que el velo de la soberbia cubra mis ojos, como los fariseos.
Jesucristo ayúdame a ser manso y humilde de corazón y no permitas que el velo de la soberbia cubra mis ojos, como los fariseos.